¿Qué cuidados necesita una silla de ruedas y con qué frecuencia?

Siempre es mejor prevenir que curar. Si dejas estas tareas para más tarde, sólo conseguirás agravar una situación que tenía fácil solución al principio. La constancia es la clave.

Aquí tienes la primera norma: siempre que vayas a limpiar una parte de la silla, hazlo con un trapo ligeramente húmedo, nunca mojado.

Repasa los tornillos por si están flojos. La mayoría de las sillas viene con su juego de herramientas, así que no te será difícil

¿Qué cuidados necesita una silla de ruedas y con qué frecuencia?
Cuidados diarios

Cuidados diarios

Con un paño, retira el polvo y la suciedad del armazón y de los ejes de las ruedas, especialmente las delanteras porque es donde se acumulan más residuos.

Limpia cuidadosamente las partes desmontables y los huecos donde se introducen.

Comprueba que los frenos funcionan correctamente.

Cada quince días

Limpia los radios de las ruedas con un trapo y pasa los dedos, como si fuera una guitarra, para comprobar su firmeza.

Observa el giro de las ruedas y detecta si tiene un movimiento extraño.

Revisa el estado de las ruedas neumáticas: la presión, la cubierta, la cámara, la profundidad del dibujo…

Si la silla se pliega, ciérrala completamente para ver si tiene roces o ruidos extraños.

Observa el desgaste de la tela del asiento y el respaldo para evitar úlceras.

Cada quince días
Cada mes

Cada mes

Comprueba que el reposabrazos es capaz de adoptar todas sus alturas.

Verifica el estado del antivuelco.

Revisa el estado de la pintura, sobre todo en las juntas, para evitar la corrosión.

Chequea el estado del armazón en busca de grietas. Si encuentras alguna, no te alarmes, la gran mayoría se suelda sin complicaciones.

Lubrica con aceite o grasa los rodamientos y los ejes para evitar la oxidación.

Prohibiciones

Antes que nada, te vamos a contar lo que NO hay que hacer. El enemigo número uno de tu silla es el agua. Si cada una de las partes que se ha mojado no se seca correctamente, se deteriorará rápidamente. El agua puede producir daños de gravedad en la silla. Por eso te recomendamos que nunca mojes la silla en abundancia (por ejemplo al salir de la ducha, no te sientes mojado en ella), ni uses agua a presión para su limpieza (no limpiar con una manguera, por ejemplo). Lo que SÍ hay que hacer: siempre que vayas a limpiar una parte de la silla, hazlo con un trapo ligeramente húmedo, nunca mojado.

Prohibiciones
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