Tu madre se levanta del sillón, busca dónde agarrarse y se tambalea un segundo. Nadie se cae, pero toda la familia lo ha visto. Las caídas en personas mayores rara vez llegan sin aviso y, casi siempre, se pueden prevenir con cambios pequeños en casa, en el calzado y en las ayudas técnicas.
¿Por qué se producen las caídas en personas mayores?
Según la OMS, entre el 28 % y el 35 % de las personas de más de 65 años sufre al menos una caída al año, y el porcentaje sube a partir de los 70. No es mala suerte. Casi siempre se suman varios factores:
- Piernas con menos fuerza y reflejos más lentos.
- Mareos al incorporarse de la cama o del sillón (lo que en medicina se llama hipotensión ortostática).
- Vista cansada, gafas sin actualizar o poca luz por la noche.
- Medicamentos que dan somnolencia o bajan la tensión: si notas más inestabilidad desde que empezó un tratamiento, consulta con tu médico para que revise la pauta.
- Una casa llena de obstáculos que nadie ve, porque llevan años en el mismo sitio.
Para trabajar la estabilidad en personas mayores, el fisioterapeuta puede pautar ejercicios de equilibrio y de fuerza en las piernas adaptados a cada caso. Caminar a diario ayuda, pero no lo sustituye.
Y un hábito que casi todo el mundo olvida: levantarse despacio. Sentarse medio minuto en el borde de la cama antes de ponerse de pie evita más sustos de los que parece.

Seguridad en casa en personas mayores: dónde ocurren las caídas
Desde nuestra experiencia, las caídas en personas mayores siguen casi siempre el mismo guion. El cuarto de baño, el trayecto nocturno hasta el servicio o levantarse de la cama.
Empieza por lo más sencillo: retira las alfombras sueltas o fíjalas con base antideslizante, recoge cables, pon una luz de noche entre el dormitorio y el baño y deja lo que se usa cada día a la altura de la cintura.
El baño merece atención aparte. Suelo mojado y una persona de pie, con poca estabilidad, para enjabonarse: así empiezan muchos accidentes. Una silla de ducha permite asearse sentado y sin prisa, y en nuestra sección de sillas para ducha hay modelos con y sin respaldo y con altura regulable. Junto al inodoro y la ducha, las barras de apoyo y asideros para baños, incluida la barra abatible para el baño, dan un punto firme para sentarse y levantarse.
¿Qué calzado para personas mayores reduce el riesgo de caída?
El calzado es la base de todo. Chanclas, zapatillas de casa sin talón y suelas lisas y gastadas están detrás de más tropiezos de los que se cuentan. Y no siempre gana el más mullido: una suela muy gruesa y blanda hace que el pie «sienta» peor el suelo.
| Qué mirar | Lo que conviene | Lo que conviene evitar |
|---|---|---|
| Suela | Antideslizante, con dibujo y flexible en la zona de los dedos | Lisa, desgastada o muy gruesa y blanda |
| Sujeción | Talón cerrado y cierre de velcro o cordones | Chanclas, zapatillas sin talón, calzado holgado |
| Tacón | Bajo y ancho | Alto o fino |
| Ajuste | Espacio para los dedos; probarlo a última hora del día, cuando el pie está más hinchado | Tallas justas, o grandes «por si acaso» |
Si además hay diabetes, juanetes o deformidades en los dedos, el podólogo o tu médico te dirá qué características necesita ese calzado. En nuestra categoría de zapatos ortopédicos encontrarás modelos pensados para ganar comodidad y sujeción, y en la tienda de Lebrija puedes probártelos con calma.
¿Qué andador necesitas según tu movilidad?
Un andador no significa que renunciemos a la movilidad que tenemos. Es la ayuda técnica que permite seguir saliendo a la calle con seguridad. Aquí te dejamos un resumen de los diferentes tipos:
| Tipo | Para quién suele indicarse | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Andador fijo, sin ruedas | Quien necesita un apoyo firme en cada paso, sobre todo dentro de casa | Hay que levantarlo en cada paso, así que exige algo de fuerza en los brazos |
| Andador con 2 ruedas | Quien camina con más fluidez pero aún necesita estabilidad | Las patas traseras llevan conteras que frenan al apoyar peso |
| Rollator de 4 ruedas, con asiento y cesta | Quien camina bien pero se cansa y quiere salir a caminar o hacer la compra | Lleva frenos de mano que hay que aprender a usar, y ocupa más espacio |
Antes de elegir, comprueba la altura. Con los brazos relajados, las empuñaduras deben quedar a la altura de la muñeca, de modo que el codo se mantenga ligeramente flexionado. Si el andador está demasiado bajo, la espalda se encorva; demasiado alto, los hombros suben y se cansan.
Los andadores para mayores homologados llevan marcado CE como producto sanitario y se fabrican siguiendo la norma UNE-EN ISO 11199. Tu médico o fisioterapeuta puede indicarte si necesitas andador y de qué tipo, además también te lo pueden recetar.
Prevenir las caídas en personas mayores exige menos esfuerzo que recuperarse de una. Si no sabes por dónde empezar, cuéntanos tu caso y ¡te asesoramos sin compromiso!
