Pies hinchados en personas mayores: causas frecuentes y qué puedes hacer

Contenido revisado por profesionales ortopedas y técnicos de Ortopedia Mimas

Si al final del día los pies de tu familiar mayor parecen más grandes que por la mañana, no siempre es señal de alarma, pero tampoco conviene ignorarlo. Los pies hinchados en personas mayores son uno de los motivos de consulta más habituales en ortopedia, y casi siempre tienen solución —o al menos, mucho margen de mejora.

¿Por qué se hinchan los pies con la edad?

La respuesta corta: la circulación no es la misma a los 75 años que a los 40. El sistema venoso pierde tono con el tiempo, y la sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores, especialmente si la persona pasa muchas horas sentada o con poca movilidad. Esto genera lo que se conoce como edema de estasis venoso, el tipo más común en personas mayores.

Pero no es el único factor. Otros motivos habituales son:

  • Insuficiencia cardíaca o renal leve-moderada, que dificulta la eliminación de líquidos.
  • Medicación. Algunos antihipertensivos (especialmente los calcioantagonistas como amlodipino) producen retención de líquidos como efecto secundario. Si la hinchazón empezó después de cambiar una pauta médica, cuéntaselo al médico.
  • Calor excesivo. En verano, y sobre todo en Andalucía, la vasodilatación aumenta la filtración de líquido hacia los tejidos. Un clásico de temporada.
  • Inmovilidad prolongada. La musculatura de la pantorrilla actúa como bomba venosa. Si no se usa, la sangre se estanca.

Un dato que pocos conocen: se estima que más del 30% de las personas mayores de 65 años presentan algún grado de insuficiencia venosa crónica, aunque muchos no han recibido diagnóstico formal. Consultar con el médico o con un angiólogo es siempre el primer paso antes de decidir cualquier medida.

Frío, reposo y movimiento: lo que funciona de verdad

Elevar las piernas es el consejo que todo el mundo conoce. Y funciona, pero solo si se hace bien: las piernas deben quedar por encima del nivel del corazón, no simplemente apoyadas en un taburete bajo. Veinte minutos varias veces al día marcan una diferencia real.

El uso de frío localizado también ayuda a reducir la inflamación y aliviar la sensación de pesadez. Las bolsas de frío reutilizables son una ayuda técnica sencilla y económica que puede usarse en casa sin complicaciones: diez minutos sobre el empeine o los tobillos, siempre con una tela fina entre la bolsa y la piel.

Y luego está el movimiento. Aquí es donde muchas familias no saben por dónde empezar.

Cuando una persona mayor tiene movilidad reducida —ya sea por artrosis, fractura reciente o simplemente por debilidad general— el ejercicio de las piernas puede hacerse incluso sentado. El pedalier permite mover las articulaciones del tobillo y la rodilla con un pedal de bajo impacto, activando la bomba venosa de la pantorrilla sin esfuerzo excesivo ni riesgo de caída. Para quien necesita un paso más allá, el simulador de marcha reproduce el patrón de caminar desde la silla, trabajando también la cadera y mejorando la coordinación. Lo usamos mucho en rehabilitación domiciliaria y los resultados —sobre todo en la reducción del edema vespertino— son bastante visibles en pocas semanas.

Las medias compresivas: imprescindibles, pero hay que elegirlas bien

Las medias compresivas son probablemente la herramienta más eficaz para el edema venoso en personas mayores. Pero —y esto es algo que vemos con frecuencia en la ortopedia— muchas personas las abandonan porque les cuesta ponérselas, porque les aprietan en zonas que no deben, o porque simplemente compraron unas de farmacia sin saber qué nivel necesitaban.

La compresión se mide en mmHg y se divide en clases:

Clase Compresión (mmHg) Para qué situación
Clase I 15–21 mmHg Pesadez, edema leve, prevención
Clase II 23–32 mmHg Insuficiencia venosa moderada, varices
Clase III 34–46 mmHg Edema severo, linfedema, úlceras venosas

A partir de Clase II, en España se necesita prescripción médica para que el SNS las financie. Las de Clase I puedes adquirirlas directamente, pero si tienes dudas, pregunta antes: una compresión demasiado alta puede ser contraproducente en casos de arteriopatía periférica. Cada caso es un mundo, y lo que le va bien a una persona puede no ser adecuado para otra.

Un truco que recomendamos a menudo: ponerse las medias por la mañana, antes de levantarse de la cama, cuando los pies todavía no se han hinchado. Si aun así resulta difícil, existen calzadores y ponedores específicos que facilitan mucho la tarea.

El calzado también importa —y más de lo que se cree

Un pie hinchado dentro de un zapato normal es un pie que duele, que roza y que puede desarrollar heridas con mucha facilidad, especialmente si hay diabetes de por medio. El problema es que muchas personas mayores siguen usando el mismo número de calzado de siempre, sin tener en cuenta que el pie cambia de volumen a lo largo del día.

Por eso el calzado para personas mayores con edema debe tener algunas características concretas: apertura total mediante velcro o cierre amplio para ajustarse al volumen real del pie en cada momento, puntera ancha que no comprima los dedos, y materiales que no irriten la piel. Entre las opciones que manejamos en la ortopedia, las sandalias de ancho total con apertura total > son una de las más solicitadas en época de calor: permiten regular el ajuste en cualquier momento del día, algo que con un zapato cerrado convencional es imposible.

Un error que vemos con frecuencia: comprar calzado «cómodo» sin tener en cuenta que la comodidad de un pie edematoso depende sobre todo del ancho y de la flexibilidad del material, no solo del acolchado de la suela.

Cuando la movilidad es limitada: el papel de los sillones elevadores

Levantarse de un sillón bajo es, para muchas personas mayores, un momento de riesgo. Y paradójicamente, el esfuerzo de incorporarse con las piernas débiles puede empeorar la circulación y la hinchazón. Los sillones elevadores resuelven esto de dos formas a la vez: facilitan la incorporación mediante un mecanismo de elevación progresiva, y en su posición de reposo permiten elevar las piernas correctamente para favorecer el retorno venoso.

No son un lujo. Son una ayuda técnica que mejora la autonomía, reduce el riesgo de caídas y —en este contexto concreto— contribuye activamente a mantener los pies menos hinchados al final del día. Si quieres ver las opciones disponibles y sus características, puedes explorar la gama de sillones elevadores que tenemos en la tienda, con distintos modelos según el peso, la altura del usuario y las necesidades de reclinación.

Si tienes dudas sobre qué combinación de medidas se adapta mejor a la situación de tu familiar, nuestro equipo puede orientarte sin compromiso. A veces, con pequeños cambios en la rutina diaria, la diferencia es notable.

  • Técnico ortoprotésico, especializado en diseñar y adaptar soluciones que mejoran la movilidad y la calidad de vida. En este blog comparto conocimientos, experiencias y novedades del mundo de la ortopedia.

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