Existen 62 genes denominados “candidatos” relacionados con enfermedades cardiometabólicas, cáncer o una longevidad extrema ¿Por qué?
Un estudio geriátrico de la Universidad Europea de Madrid realizado por Alejandra Lucía, investigador de esa Universidad junto con Jonatan Ruiz de la Universidad de Granada se plantea si genéticamente estamos predispuestos a un menor riesgo de enfermedades.
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Para ello, desarrollaron un modelo matemático donde observan el efecto acumulativo de 62 variantes genéticas de 54 personas ambos sexos cuya mayoría son castellanas, mujeres con edades entre los 100 y 108 años y pertenecen al Parque Tecnológico de Zamudio.
"Un tercio de los que alcanzan los 100 años llegan libres de enfermedades cardiometabólicas", dice Alejandro Lucía.
"Lo difícil es, claro, ver qué genes son los decisivos", dice Lucía. "Aunque encontramos indicios de que un alelo que el resultado en el cromosoma del cruce del gen del padre y de la madre, no funcional del gen GSTT1 puede estar asociado a una mayor longevidad, necesitamos más estudios para confirmarlo". Lucía y Ruiz.
Este estudio tiene que ser a lo largo de toda la vida y de varios grupos de personas. "Y veríamos las variantes de los que sobreviven más", dicen los dos investigadores españoles.
La predisposición genética a la longevidad o al cáncer se encuentra en los genes. Las personas que han llegado a superar los 100 años de edad suponen haber vivido en la era preantibiótica, una guerra, el hambre del siglo pasado con un factor genético especial.
Ese factor genético especial que se encuentra en los genes está también relacionado:
Con el entorno: Donde se vive, Con quien, En qué ambiente: campo o ciudad, Qué se respira.
Con el estilo de vida: Lo que come, La actividad física que se realiza.
"El ejercicio es tan importante como la nutrición, pero es muy difícil de medir", dice Lucía.
Añade: "Hay más estudios epidemiológicos sobre dieta que sobre actividad física bien cuantificada".
La conclusión de su investigación es que en los genes se encuentra asociado que la longevidad se transmite a los hijos.
Fuente: elpais.com
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¡Sentirse joven es cuestión de actitud!
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